EXTático

La historia como auténtica o inauténtica en Heidegger

Guardado en: Filosofía — Gilberto Salas Noviembre 30, 2008 @ 11:14 am


Historia auténtica

Para Heidegger hay dos clases de historia, la auténtica y la inauténtica. Esta última pertenece a la historia del Uno que no percibe la verdadera esencia del tiempo. Es un tiempo sin pasado ni futuro, de sucesión de fechas y datos impersonales. Es un tiempo sin proyecto, ya que el Uno no puede pensar por sí mismo. El hombre como ser ahí impropio está diluido en el pensamiento general y su historia es inauténtica, es decir, es un pasar el tiempo. Al no entender el tiempo como extásis de un futuro que se hace pasado en el presente, el Uno es una especie de presente continuo que parecer ser eterno, donde los cambios no le atañen, sin comprender la finitud del hombre individual. Eso es la existencia o historia inauténtica del hombre. Es la historia del reloj que siempre marca las horas, inexorable, en presente continuo donde las vueltas van y vienen en el mismo espacio significando lo mismo, que en el tiempo medido no hay cambios y no se percibe la finitud del hombre individual.

El problema del Uno es que va adquiriendo una historia de fechas y de hechos, pero también el lenguaje consigue nuevos elementos de impropiedad que resultan de los tópicos de la dialéctica que se convierten en habladurías. El Uno como no es un proyecto propio y no piensa por sí mismo, hace suyas las opiniones de los que pretenden saber, llámese filósofos o opinadores de los medios de comunicación. Los tópicos dentro del Uno se convierten en opiniones y habladurías que usa la gente para distanciarse aun más de la posibilidad de ser propiamente uno mismo. En realidad, los tópicos sirven tanto para hacer impropio al ser ahí o por lo menos para continuar en la inautenticidad del Uno como para que el ser comprenda a través de una dialéctica interior lo que es la existencia auténtica o en realidad lo que dice Heidegger que es una analítica de la existencia para comprender el ser en su finitud

Ahora bien el problema de los tópicos como habla es que se convierten en incondicionados para el Uno de la existencia inauténtica. No se ponen en duda en el análisis de la cotidianidad. Los tópicos lejos de ser una lógica de la apariencia se convierten en unas proposiciones verdaderas de la razón común del ser cotidiano. Entonces la dialéctica que surge de los tópicos de la cotidianidad se trasforma en un método razonablemente irracional de la estructura de la realidad temporal de lo impropio. Así el tiempo como existencia se mide con un número pero no se vive como un proyecto.

Creo que el primer tópico es afirmar cualquier proposición con el “La gente dice que…” Este prefijo proposicional enfatiza la fuerza de la posible afirmación de una frase, que se convierte en un axioma o una verdad inapelable por el mero hecho de que el Uno como “la gente” es la fuerza de la verdad y no la capacidad de pensar propiamente que tiene el ser ahí. Para ello dice Heidegger que el ser ahí, el hombre para tener una existencia auténtica, tiene que comprenderse en sí mismo como un proyecto con un tiempo propio de terminación y no como dentro de un Uno sin tiempo, despersonalizado, que solo entiende de medir el tiempo, de pasarlo, pero no de vivirlo. Esto es la temporalidad EXTática

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